Nueva herramienta para compartir bicis eléctricas de forma segura

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El despliegue y expansión de las bicicletas eléctricas por varias ciudades española, Bolt refuerza la puesta por la movilidad urbana sostenible con el lanzamiento de una herramienta diseñada para fomentar un uso más responsable de los vehículos compartido

La nueva herramienta de Bolt se llama Riding Score y es un sistema pionero diseñado para fomentar una conducción y un estacionamiento más seguros mediante mecánicas de gamificación. Esta nueva funcionalidad asigna una puntuación clara y visible que refleja el comportamiento de cada usuario en sus trayectos.

La micromovilidad avanza en ciudades como Barcelona, donde Bolt ha reforzado su apuesta con el despliegue de 300 nuevas bicicletas eléctricas, mientras que en Almería la compañía continúa ampliando su flota de bicicletas eléctricas con pedaleo asistido, consolidando su presencia en entornos urbanos que apuestan por alternativas sostenibles al coche privado.

Un sistema que convierte la responsabilidad en recompensa

El Riding Score se calcula automáticamente tras cada trayecto y tiene en cuenta distintos factores relacionados con la conducción y el estacionamiento. Acciones responsables como circular con precaución, aparcar correctamente, usar casco o completar la formación en la Bolt Rider Academy contribuyen a mejorar la puntuación. Por el contrario, comportamientos como frenazos bruscos, derrapes, colisiones o estacionamientos indebidos la reducen.

Las puntuaciones más altas permiten ventajas como minutos de reserva gratuitos o la posibilidad de omitir la foto de aparcamiento, mientras que los comportamientos inseguros reiterados pueden conllevar restricciones como limitaciones de velocidad o incluso la suspensión temporal del servicio.

Este enfoque busca ir más allá de la penalización, incentivando cambios positivos en los hábitos de los usuarios. Durante la fase piloto en Oslo, más del 90 % de los usuarios afirmó que el sistema les motivaba a conducir de forma más segura, y cerca de seis de cada diez señalaron que las recompensas influyeron en su elección de Bolt frente a otros operadores.

Uno de los pilares del Riding Score es su transparencia. Los usuarios pueden consultar su puntuación en todo momento desde la app, así como entender qué acciones han influido en ella. Este sistema progresivo (que va de 0 a 100) permite a los usuarios mejorar gradualmente su comportamiento sin recurrir a sanciones abruptas.

Además, esta herramienta se integra con otras iniciativas de seguridad impulsadas por Bolt, como zonas geolocalizadas de velocidad reducida o de prohibición de estacionamiento, pruebas cognitivas en la app para prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol, sensores en los vehículos para detectar usos indebidos y programas educativos como la Bolt Rider Academy.

Un nuevo estándar para la movilidad compartida en España

El Riding Score responde a una demanda creciente por parte de las ciudades españolas, que buscan soluciones que garanticen un uso más ordenado y seguro de los vehículos compartidos. Problemas como el estacionamiento indebido, la ocupación de aceras o la conducción peligrosa han sido últimamente algunos de los principales retos del sector.

Con esta iniciativa, Bolt no solo introduce un sistema de evaluación del comportamiento, sino también una herramienta que refuerza la colaboración con las administraciones locales, aportando datos, incentivos y mecanismos educativos que contribuyen a mejorar la convivencia en el espacio público.

"El Riding Score es tanto una herramienta cultural como técnica. Los vehículos compartidos son medios de transporte públicos, no solo comodidades privadas. Al hacer visibles y recompensar los comportamientos responsables, no solo mejoramos los hábitos de los usuarios, sino que también redefinimos las expectativas en torno a la movilidad compartida", afirma Manuel Ortiz, gerente de Asuntos Públicos en Bolt.

Al reconocer y premiar a los usuarios responsables, Bolt pretende establecer un nuevo estándar en la forma en que las ciudades españolas viven la micromovilidad, reforzando la idea de que pequeñas acciones, como aparcar correctamente, tienen un impacto directo en la calidad de vida de las ciudades.